sábado 19 de mayo de 2012
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En el nuevo ecosistema agrícola modelado por la siembra directa, la comunidad de plagas logra una contínua adaptación, siendo el resultado el crecimiento en la población de nuevas especies. Esta adaptación a la no remoción de suelo, permite el desarrollo de especies de insectos como las Hormigas y el Grillo Subterráneo, que desarrollan sus colonias dentro de la superficie del suelo. Y sumado a esto, están aquellas plagas que cumplen su ciclo de vida en la superficie del suelo, o protegiéndose en voluminosas coberturas de rastrojo como son las diferentes especies de Tucuras, Bichos Bolita y Picudos. CLAP, un novedoso insecticida, por su modo de acción y residualidad de control, logra un excelente control de estas nuevas plagas en Siembra Directa. Es fundamental entender el comportamiento de cada una de las plagas, para lograr mejor protección del cultivo y un efectivo control.


El ingrediente activo de Clap es Fipronil y está formulado como una suspensión concentrada al 20 %. Pertenece a una nueva familia de insecticidas, los Fenilpirazoles, cuyo modo de acción es diferente a los grupos químicos de insecticidas hasta hoy conocidos. Fipronil provoca la disrrupción del Sistema Nervioso Central de las plagas, bloqueando el canal GABA, alterando el equilibrio iónico.
Su forma de acción sobre las plagas es por contacto e ingestión.
La acción de contacto se manifiesta a través del impacto directo de la gota sobre el insecto durante la aplicación del producto y mediante el tránsito de las plagas sobre el suelo tratado.
La acción por ingestión se presenta cuando las plagas consumen cebos o cultivos tratados con Clap.
La velocidad de mortalidad de las plagas afectadas por Fipronil, es diferente a la de otros insecticidas utilizados, ya que con el tratamiento de Clap se observa una interrupción en la alimentación de la plaga, alteraciones en su comportamiento y luego la muerte.
Una característica sobresaliente de Clap es su Poder Residual, tanto en el follaje tratado como en aplicaciones al suelo.

Clap aplicado en cobertura total sobre el suelo, tiene un bajo impacto sobre los insectos benéficos, como las arañas y chinches predadoras, como tampoco tiene ningún efecto sobre las lombrices de tierra. Las semillas tratadas tienen repelencia a las aves, pero las aplicaciones son tóxicas para las abejas, por lo que se recomienda avisar a sus vecinos para cerrar las colmenas durante las aplicaciones.
Clap no deja residuos en las pasturas tratadas, pudiendo el ganado pastorear al día siguiente de la aplicación. Aguas muy alcalinas, con PH 8, pueden desestabilizar la suspensión, por lo que se recomienda el agregado de Tensiovac 0,1 % v/v.